sábado, 18 de septiembre de 2010

EL REMEDIO INVISIBLE

Lecturas que detienen el tiempo. Mallorca 2010


Porque algunas veces el remedio está ahí, delante de nuestras narices, y somos incapaces de verlo y porque muchas otras, no nos interesa ni olerlo.
Porque si quieres ayudar no debes imponer y mucho menos aún juzgar. Y porque deberíamos dejar de pensar que somos los mejores, que lo que hacemos es lo único importante.
Porque nuestra cultura, nuestra mentalidad, nuestros valores y nuestra forma de vivir no es la única, como ya sabemos, ni tampoco es la mejor como si nos creemos. Porque para comprender primero debemos escuchar. Porque para compartir hay que convivir.

Porque los sentimientos de todo un pueblo no se pueden politizar, porque la vida de las personas está por encima de los intereses económicos o políticos de cualquier país. Porque cuando detrás de la ayuda hay un propio interés, ni realmente ayudamos ni conseguiremos hacerlo, porque estamos tan ciegos que no conseguimos ver y mucho menos aún entender aquello que es lo más obvio, lo más evidente. Porque la verdad, la mayoría de las veces no interesa y lo que es peor duele demasiado.
Porque el dinero, no lo es todo a la hora de combatir enfermedades que están acabando con miles de personas en el llamado tercer mundo. Porque todo puede llegar a ser tan incoherente como la vida y la muerte. Porque a veces siento vergüenza de pertenecer al que llaman primer mundo. Porque ningún ser humano se merece lo que está ocurriendo en muchos rincones del mundo. Porque hay cientos de porqués. Pero sobre todo porque África necesita un respiro...

Por todas estas y por muchas más razones me parece increíble el testimonio y el enfoque que Helen Epstein, tras su propia experiencia, recoge en el libro El remedio invisible. Africa, Occidente y la lucha contra el sida. Una lectura inquietante que pone de manifiesto las grandes "cagadas" y el transfondo político en muchos de las llamadas campañas de sensibilización, concienciación o de ayuda humanitaria en la lucha contra el sida en África.

domingo, 15 de agosto de 2010

Nada

Me resulta tan dificil aprender a no hacer nada...pasar todo el dia sin ningun tipo de obligacion, sin mirar el reloj, comiendo cuando aparece el hambre o durmiendo cuando uno tiene sueno. Sin prisas, sin correr, sin destino...haciendo lo que te apetece sin pararte ni un segundo a pensar que vendra mas tarde.

Es mi forma de ser? o es mi tipo de vida? No se si alguien me enseno o si aprendi yo sola, pero ahora me he dado cuenta del ritmo de vida de estos ultimos anos.
Puede resultar contradictorio o incluso surrealista, pero tengo que aprender a no hacer nada.
Unos dicen que nerviosa, incluso pudiera ser que hiperactiva, yo me digo a mi misma que soy inquieta, que soy a si, que es mi forma de vida...pero a veces me pregunto hacia donde? por que no parar aunque sea un rato...miedo de perder mi norte o de encontrar otro.

Vivir sin complicarse la vida, simplemente haciendo lo que realmente quieres hacer, aquello que te gusta, aquello que solemos dejar para las vacaciones o en mi caso para los permisos. Disfrutar con todo aquello que te llena, escalando, compartiendo, descubriendo, sonriendo...
Ese nada que lo es todo!!!

jueves, 18 de febrero de 2010

Una persona increíble con un proyecto de vida increíble


Djibouti 2005

Un 18 de febrero, un día como hoy, pero del 2005, nos conocimos. Te dije que llevaría un abrigo verde y no hizo falta nada más...pareces el personaje de un cuento. Pero existes en realidad porque desde aquel día eres parte de una historia, una de entre tantas otras.
Aquella chica de ojos rasgados que me esperaba en aquella calle abarrotada de gente anónima, resultó ser una excelente persona y una gran amiga en un viaje muy especial. Apareciste como por casualidad en medio de mi caos. Me transmitiste ilusión, fuerza, naturalidad y seguridad.
Vivimos juntas una experiencia increíble, que nos unió de alguna forma para siempre.Fue todo un placer compartir todo aquello contigo.
No hay un cuando, un donde, ni un porqué...porque sea cuando sea y donde sea te seguiré queriendo. Feliz cumple!!!!


Djibouti 2005

miércoles, 17 de febrero de 2010

Xilef. Estés donde estés



Cinco años ya han pasado y aquí sigo recordándote. Yo no soy la misma pero para mí tu sigues siendo el mismo de siempre.

AMB ELS SOMNIS MAI HI HA DERROTA



Fa unes setmanes vaig anar a veure una conferència del Kurt Diemberger i resumint em va sembla un "tio increible". Fins i tot ara als seus gairebé 80 anys, tot i la seva aparent fragilitat, em continua semblant un ser invencible. Fer un 8000 fa 50 anys i el que això comporta no és gens fàcil i menys encara estimar i saber escoltar a la muntanya després d'haver perdut no un sinó dos companys.
Però el que em va quedar, el que vaig aprendre, és que com diu el Kurt:
"Quan no pots fer realitat un somni, aquesta força, aquesta energia que havies dedicat l'has d'aprofitar per mirar en davant cap a un altre repte, un somni nou"

miércoles, 3 de febrero de 2010

RECUERDOS

En algún lugar de Portugal, verano 2009

De repente ves como les suceden a otros cosas que tu ya has vivido y te das cuenta como el tiempo lo cambia todo. Los sentimientos pierden fuerza, los recuerdos se desdibujan y las imágenes dejan atrás aquella nitidez. Te das cuenta que aquellas heridas que parecían haber cicatrizado con el paso del tiempo, pueden volver a abrirse de nuevo.
El tiempo pasa y lo hace muy rápido. Pero no creo que el tiempo lo cure todo. Simplemente aprendes a aceptar aunque te resistes a olvidar. Recuerdo que un día alguien me dijo que acabamos siendo recuerdos en la mente de otros. Pues bien a veces tengo miedo de perder esos recuerdos.
Es como algo contradictorio. Al principio los sentimientos son tan fuertes que duelen, pero con el tiempo cambian, se asientan en algún lugar, como dormidos o olvidados...pero no se van porque, ¿qué seríamos sin ellos?

viernes, 22 de enero de 2010

Heridas, Leyenda, Encadenar, VIDA


Portugal, verano'09

Mi vida transcurre entre un ir y venir de clases de inglés , clases de francés, la escuela de escritura, la escalada y mi trabajo. Y así como cuando encadeno una via, voy encadenando las semanas y poco a poco mi vida.
Me gusta hacer idiomas pero no porque necesite un título, de hecho desde que trabajo en la universidad he dejado de creer en ellos, sino porque sigo soñando que un día volveré a África a trabajar. Y allí, lo que más necesité, quien más me ayudo y de lo que más aprendí fue de los demás. Y sin lenguaje, la comunicación es demasiado pobre para entender, aprender y crecer de esas cosas insólitas que te van sucediendo al conocer, convivir y conversar con personas que se cruzan en tu camino. Pero que no sólo se cruzan, sino que llegarán a formar parte de ese camino que se hizo común en determinados lugares y momentos.
Sin embargo ahora y aquí, a pesar que compartimos un lenguaje común, el materno, en ocasiones prefiero la compañia de un libro. Cada mañana, ausente a la realidad que me rodea, disfruto de ese momento del día, mi momento, desyunando una tarta de manzana con un café con leche bien caliente y un libro. Es como si todo se detuviera, oigo voces a lo lejos, pero no entiendo lo que dicen, no me interesa porque estoy metida, enganchada y entregada a mi lectura.
Y como esa lectura, la escalada me tiene igualmente atrapada. Es algo que formó parte de mi vida en algún momento y que hoy en día sigue conmigo. Espero no me abandoné jamás. Me gustan sus comienzos, su filosofia y creo que ella forma parte de esa leyenda personal de muchos de nosotros.
Pero mi más reciente redescubrimiento ha sido la escritura. Hace años que cuando aflora un sentimiento muy dentro de mi, tengo deseos incontrolados de escribir. Pero ahora he comprendido que como leí una vez, la escritura cicatriza las heridas en el instante de abrirlas.


Gelida nov'09