un mundo a babor y otro a estribor


No es facil ser uno mismo, pero cuando uno es tal como es, todo es mas facil.
Habituallamiento de Prades con Mari y David, mis vecinos
Si casi no me podía mover, mis piernas reclaman socorro, pero me sentía contenta, muy contenta, no solo por llegar, que sí, si no también por los buenos ratos pasados con la gente que caminó junto a mi, con mis momentos de euforia y mis momentos de bajón. Y como suele pasar valió la pena el esfuerzo y este nuevo mundo de las caminatas, que estuvo siempre al alcance...fue todo un descubrimiento para mi. Sí quizás ya experimenté antes que sientes al escalar una pared o al sumergirte en un océano y en cambio, algo tan simple como andar, como hacer servir tus piernas para algo más que estar de pie, nunca se me había pasado por la cabeza. Por ello, des de aquí les doy las gracias a mis vecinos por haberme "engañado". Porque fue la primera caminata pero espero no la última, aunque al día siguiente no me podía mover, parecía una del Planeta de los Simios cuando andaba y en mis subsconsciente no podía dejar de pensar en los niños, ancianos, mujeres embarazadas que andan kilómetros y kilómetros en busca de agua en África, y me pregunto que pensarían de todo esto, seguramente no lo entenderían. Irremediablemente mi "hija", como yo la llamo des de que comparó la ilusión de otras mujeres occidentales por sus hijos con mi ilusión por África, está muy a menudo presente en mi mente y siempre en mi corazón.